Brandon se encontraba petrificado, pero May no parecía estar asustada, de hecho su determinación por encontrar la salida era mucho mayor que su miedo, así que tomó la mano de Brandon y dijo ''-Tenemos que encontrar la salida, no quiero quedarme aquí todo el día''- Brandon estaba confundido, -''¿Encontrarla? si está detrás nuestro''- pero eso no era del todo cierto, la puerta estaba justo a sus espaldas, pero ahora no contaba con el extraño marco, siendo idéntica a las demás puertas, estando incluso cerrada con llave. Brandon quiso decirle algo a May, pero ella empezó a correr, literalmente arrastrándolo, esto no favoreció al pobre cerebro de Brandon, ya que el moverse tan rápido y el constante cambio de color de la luces en el techo lo mareaban bastante, hasta el punto de soltar la mano de May para vomitar, pero ella no se detuvo para esperarlo, ella siguó corriendo mientras le gritaba a Brandon para que la siguiera. Pero Brandon no tuvo tiempo para dar ni un solo paso más, cuando el suelo bajo sus pies se desplomó, dejándolo caer por lo que pareció ser una eternidad, hasta que aterrizó en algún lugar, ciertamente no fue algo sólido, porque el impacto fue completamente neutralizado por aquella superficie, aunque eso no significó que el joven no se desmayase por el susto. Al recuperar la conciencia se encontró acostado en una pila de heno carmesí, que a su vez descansaba en una carreta. -''Buenos días, dormilón. Dormiste por unas horas, seguramente pude haberte despertado, pero te veías tan cómodo ahí atrás que te dejé dormir''- dijo la voz de quien aparentemente era el piloto de la carreta, deteniendo el vehículo justo despúes de terminar su oración. Brandon se quitó el heno de encima y se bajó de la carreta, pero al darse la vuelta se encontró de frente con pequeño demonio volador que sonreía de cuerno a cuerno. Brandon gritó de miedo, tomando un tridente que se encontraba sujetado al costado de la carreta, apuntándolo al demonio. Este, de manera muy calmada le dijo al aterrado joven -''Oye, tranquilo, no hay necesidad de empalar a nadie''- -''Entonces aléjate de mi y no me comas''- respondió Brandon, reuniendo la poca valentía que tenía, el pequeñó demonio se rio, -''No te voy a comer, solo quiero ayudarte, escucha, mi nombre es Alex, y te ayudaré a hacer lo que sea que un niñato de 10 años haya venido a hacer al infierno''- dijo el demonio. -''¿Te llamas Alex?''- preguntó Brandon -''Siempre pensé que los demonios tenían nombres raros y aterradores como Xefar el destructor... ¡ESPERA UN MOMENTO! ¿acabas de decir que estamos en el infierno?''- dijo el chico, bastante preocupado -''Pues claro que estamos en el infierno, ¿en dónde más va a estar un demonio?''-
The simulator tower loomed over the training grounds, the smooth, black surface reflecting the sunlight like polished obsidian. For most recruits, the simulator was a symbol of hope, the final step before earning a place on the Monster Control Crew. But to Damian, the sight was like gazing towards a towering giant, challenging him to a duel. Today, he felt its shadow more than ever. A brisk wind swept through the courtyard, carrying the faint hum of machinery from the tower’s core. Recruits crowded around the platform at its base, each clutching their weapons and murmuring nervously. The tension was thick enough to cut with a spear. Recruits were slowly approaching the machine, whispering about their expectations, making bets about who would pass and who would not. Everyone looked nervous, except for Tsuyo, the bunny girl looked excited as always, a bright smile on her face. Damian was blankly staring forward, “Don’t overthink it, Damian. We’ve got this.” His best friend ha...
Comments
Post a Comment