Yuki Etsuko, una Psíquica de bajo nivel fue enviada a exorcizar un espíritu bajo el viejo puente Kame a las 9:35 de la mañana un viernes. Llegó en su vieja moto, aparcando cerca de un pilar de la vieja estructura, y se aproximó al centro del mismo, dónde se reportaron avistamientos de un espíritu. Tan serena como un riachuelo de un templo Zen, abrió el maletero de la motocicleta y extrajo una Tantō, dejando la funda del arma atrás, caminó en línea recta, pasando el umbral frío, percatándose que la temperatura no concordaba con el espíritu de Magnitud 1 que se había reportado, ella suspiró pacientemente mientras se detenía en el preciso centro del lado inferior del puente y observaba las sombras a su alrededor,
-No parece ser de alta Magnitud. No puedo detectarlo-, se dijo mientras tocaba la pared con su mano izquierda, que se encontraba desnuda, a diferencia de su mano derecha.
-No parece ser de alta Magnitud. No puedo detectarlo-, repitió una espectral voz sobre ella.
Yuki miró a hacia arriba, encontrándose cara a cara con lo que parecía ser el espíritu de una anciana decrépita usando un ridículo sombrero de copa negro y un vestido rosado,
-No te molestes, jovencita. Yo soy la Reina de Las Brujas. Voy a asesinarte, y luego le contaré a los árboles para que le lleven las noticias al Cuerpo de Defensa- dijo la anciana. Yuki suspiro, tocando la pared con más firmeza
-Corte Coaxial- dijo, en menos de un segundo, una línea perfecta apareció en la pared, separando la viga en la que la bruja se hallaba parada del muro. La anciana se tambaleó y comenzó a caer al suelo, pero Yuki la interceptó con una patada voladora que mandó la anciana volando hacia la pared del lado opuesto del puente antes que tocara el piso. La vieja bruja tosió mientras se levantaba de los escombros,
-Eres una niña malcriada y fea. Te enseñaré ahora lo que es bueno- dijo, levantando uno de sus brazos y haciendo un extraño ademan en el aire. Acto seguido, una fuerza misteriosa golpeó a Yuki, causando que ella callera sentada en el pavimento.
Sin decir mayor cosa, Yuki se arrodilló y cerro los ojos, poniendo atención a cómo la energía psíquica fluía a su alrededor,
-Ya lo veo, la vieja es humana, y parece que es Medium. Hay varios espíritus aquí, pero todos ellos son de Magnitud 1 o incluso sin Magnitud relevante, creo que ella les habla de alguna forma y los pone a pelear. Esa vieja zorra es una escoria.- pensó ella, sujetando fuertemente el mango de su daga, se puso de pie y realizó un centenar de cortes a su alrededor en un parpadeo. La anciana estaba atónita, sus ojos abiertos cómo platos,
-¿C... cómo has hecho eso?- tartamudeó, haciéndose hacia atrás lentamente. Tenía sentido que la bruja estuviese horrorizada, ya que Yuki había exorcizado a más de ciento cincuenta espíritus en menos de cero punto cinco segundos. Lo cierto era que Yuki era una Psíquica de velocidad excepcional, única en su clase y con un Talento que sólo se había visto hace un siglo: el Corte Coaxial, una habilidad especial que le permitía encontrar un punto débil en la composición física de un rival, definir una línea usando la energía Psíquica en el mismo cuerpo del objetivo, y cortarla rápidamente. Con las manos, Yuki sólo era capaz de cortar una línea a la vez, pero al hacerse con un arma, su velocidad incrementaba, y era capaz de cortar hasta doscientos objetivos casi a la vez.
La anciana se había quedado paralizada, murmuraba algo sobre sus espírtus y cómo llamaría más para destripar a Yuki cuando ella se acercó a la bruja y le propinó un golpe en la nuca con el lado duro de su daga. Con un bostezo, Yuki sacó su teléfono celular de su bolsillo y marcó un número,
-Al habla Etsuko. He exorcizado exitosamente al espíritu. Bueno, resulta que eran unos cien. Antes que lo preguntes, todos eran inofensivos. Lo que había visto la gente era una Medium loca que vivía bajo el puente. Venid aquí en un rato a recoger la señora, buscad si tiene casa y llevadla allí.- dijo Yuki, con tono molesto, el hombre al otro lado de la línea sonaba sorprendido,
-¿Tan rápido has acabado con el trabajo? Pero si apenas hace cinco minutos me habías llamado para decir que ibas por la bajada de la montaña Hebi...- dijo, cómo si no se creyera que hablaba con la tercera Psíquica más veloz en el planeta.
-Mira, ya estoy harta de esto. Sólo... transfiéreme el pago por el trabajito y nos vemos más tarde, ¿vale, Masami?- respondió ella, Masami sólo teagó saliva al otro lado de línea y colgó el teléfono. A juzgar por su actitud, Yuki sabía que Masami era tremendamente manso pero nunca desobedecería una orden de su superiores, y que el dinero estaría en su cuenta en un par de minutos.
Ella guardó el celular en su bolsillo nuevamente, caminó hacia la moto, y del maletero extrajo una cuerda negra y un par de Hechizos de Atadura, luego regresó y se arrodilló junto a la anciana bruja, atando sus manos y pies con la larga cuerda, y preparo el par de Hechizos, poniendo uno en su cabeza y el otro en en la punta de sus pies, asegurándose que la anciana no se levantara. Se levantó y caminó directamente hacia su motocicleta, sin molestarse en voltearse a ver a la bruja. Se sentó al volante, y emprendió el camino de vuelta hacia el Cuartel 3 del Cuerpo de Defensa. Su pequeña moto escaló con dificultad la empedrada calle que subía por la montaña de Hebi, dirigiéndose por la carretera hacía la provincia Asahi.
Si uno le preguntase a Yuki Etsuko sobre lo que pensaba de la vida cómo una Psíquica, ella te respondería que no era muy distinta a la vida de alguien que era muy bueno tocando la guitarra, o alguien que sabía hacer dragones de origami, es decir, que la mayor parte de la gente no consideraba ser Psíquico como algo impresionante. Muchas personas eran Psíquicas, y lo único que diferenciaba a Yuki de otras personas Psíquicas era que su Talento era más fuerte que otros, cómo por ejemplo el de su madre, que consistía en realizar cortes perfectos cada vez que lo deseara, aunque no le permitía cortarlo todo. Era también cierto que Yuki era la tercera Psíquica más veloz que había con vida, pero cuando el primer lugar era en teoría capaz de tele transportarse a cualquier punto del planeta mientras tuviese una imagen clara de ese sitio, la competencia parecía menos una carrera y más una lista en dónde las personas antes de ella eran apenas más veloces que el cacharro que Yuki usaba para transportarse.
No es cómo si a ella realmente le importase esto, ella no estaba en el Cuerpo de Defensa para probar que era la más fuerte, o incluso por el dinero, ella lo hacía para ayudar a la gente, dado que incluso si no lo pareciese a primera vista, Yuki Etsuko era una mujer bastante heroica (aunque en ese momento el dinero si le importaba bastante, porque vivir en un apartamento para una persona no era precisamente cómodo para ella). Yuki observaba el camino con atención mientras manejaba en dirección a la ciudad, lentamente observando cómo la naturaleza desaparecía y era reemplazada por la arquitectura urbana de la provincia Asahi. Yuki siguió el ya habitual camino, y se detuvo frente a lo que en un inicio parecería ser un templo Zen común y corriente, aunque cualquiera que lo viera por más de un par de segundos se daría cuenta de que aquel edificio no tenía nada de corriente, y mucho menos de templo. Aquel sitio era el Cuartel 3 del Cuerpo de Defensa Anti-Espíritus, y allí dentro pasaba de todo excepto lo normal.
Justo al entrar, uno de los Poltergeists que vivían en el edificio la saludó amablemente, El auto-proclamado Conde Oscuro hizo una reverencia,
-Buenos días, señorita Yuki. Está usted tan bella cómo el primer día que la vi- dijo el espectro con una amplia sonrisa, Yuki suspiró y le devolvió el saludo,
-Buenos días, Conde. Usted sigue tan muerto ahora, que en Siglo XVI- le respondió, atravesando el cuerpo del fantasma y continuando por el lobby. La verdad era que ella había querido exorcizar a los Poltergeists desde el primer día, pero tras destruir a uno y dejar suficiente espacio en el campo Psíquico del edificio para que un Magnitud 2 entrara, ella había aprendido rápidamente la razón por la que estos payasos tenían autorización para flotar por ahí a su gusto. Tras el breve encuentro, ella se dirigió a Administración, abriendo la puerta lentamente. En una de las computadores, un jóven chico, de apenas 19 años, se encontraba trabajando prácticamente pegado a una computadora, Yuki se aproximó a él y le tocó la espalda, el chico se sobresaltó,
-¡Ah! Yuki, no hagas eso, porfa. Mira, si es sobre tu dinero, ya te lo he transferido- dijo, Yuki sonrió,
-No. Es de hecho sobre...- Yuki no fue capaz de terminar la frase antes que una alarma sonase y las luces del edificio se volviera rojas. Eso significaba que alguien había llamado para reportar un espíritu de Magnitud 3 o superior.
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