Despúes de su odisea buscando y domesticando zorros, PEKKA fue a la mina donde tras muchas horas de búsqueda encontró diamantes, pero no los suficientes para hacer una armadura asi que se hizo un kit de herrmientas de diamante y prosiguió con su aventura, se fue a buscar un templo sumergido pasaron horas y PEKKA no encontraba nada solo muchos peces delfines y un templo... ¡ALTO¡, un templo finalmente despúes de 5 horas PEKKA encontró el templo así que armado de valor y una espada de diamante entró al templo dispuesto a matar al guardían antiguo la cosa no slaío tan bien como se esperaba ya que el mounstruo le dió una paliza al pobre de PEKKA. En el momento en el que PEKKA volvió al templo sus cosas estaban siendo vigiladas por el guardían antiguo PEKKA nadó hacia el golpeandoleen el ojo, consiguiendo así su victoria y un montón de pescado. Tras mucho pensar: -y ahora que hago?- PEKKA decidió ir en busca de una aldea, PEKKA pensó que le esperaba una muy larga caminata pero a solo 500 bloques de su casa estaba una muy hermosa y maravillosa aldea de meseta con casi 40 aldeanos y más de 3 diamantes en los cofres era majestuoso PEKKA intercambió todo su hierro por esmeraldas y estas por, adivinaron diamates tras una larga jornada de paseo por la aldea y por la mina cercana PEKKA volvió a su hogar satisfecho pero más tarde su cara cambió de felicidad a horror al descubrir que todos su zorros se habian ido "al infinito, Y MÁS AYA", asi que la siguiente tarea es: -encontrar esos condenados y darles una lección-
The simulator tower loomed over the training grounds, the smooth, black surface reflecting the sunlight like polished obsidian. For most recruits, the simulator was a symbol of hope, the final step before earning a place on the Monster Control Crew. But to Damian, the sight was like gazing towards a towering giant, challenging him to a duel. Today, he felt its shadow more than ever. A brisk wind swept through the courtyard, carrying the faint hum of machinery from the tower’s core. Recruits crowded around the platform at its base, each clutching their weapons and murmuring nervously. The tension was thick enough to cut with a spear. Recruits were slowly approaching the machine, whispering about their expectations, making bets about who would pass and who would not. Everyone looked nervous, except for Tsuyo, the bunny girl looked excited as always, a bright smile on her face. Damian was blankly staring forward, “Don’t overthink it, Damian. We’ve got this.” His best friend ha...
Comments
Post a Comment